Yo era ingenua, una pequeña niña que aun no había experimentado
lo que era el amor, solo había oído lo que era pero sin haberlo nunca tenido
entre mis manos.
Ahora doy media vuelta y veo lo que mi padre me contaba; veo
que todo era una farsa. Que tú no fuiste el que se suponía que tenías que ser,
el que imaginé que estaría a mi lado. Pero esto es la realidad y a veces el
amor cae en las manos de la imprudencia. Ahora vivimos en un cuento extraño y
no sé qué creer. Porque cuando dijiste que serías el que va a luchar por ti. El
que nunca perderé. Eso solo lo hiciste por decir... Palabras vacías de sentido,
sin coherencia entre ellas y tus actos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario