¿Conoces esa sensación? ¿La sientes? ¿Notas su respiración agobiante tras tu nuca? ¿Notas que te está llamando incontroladamente?
Sí, es ella. Tu alma atrapada en un vaso de cristal.
Tus principios y tus incertidumbres. Tus deseos y tus temores. El cielo de la realidad y el infierno de tu interior.
¿A caso no recuerdas esa frase? "Fuerte por fuera, débil por dentro".
Castillos que montamos a nuestro alrededor como si de una guerra pareciese que nos queremos proteger.
Pero esta vez la guerra nos ha superado. Los sufrimientos han ganado y se pavonean victoriosos por las calles de tu mente. Inundan tus pensamientos y afloran desde cualquier rincón.
Puede que esta barco ya estuviese tocado, pero ya sí que sí el juego ha acabado, puesto que ahora nuestro barco está tocado, tocado y hundido.
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