domingo, 13 de enero de 2013

Nonsense. Despair begins

¿Lo escuchas?
Exacto. No se oye nada, ni el simple piar de un pequeño pajarito jugueteando con las flores.
Silencio. Solo silencio.
Un silencio acompañado del viento que bate con furia sobre los pocos arboles que quedan junto a esta cárcel.
Aunque lleve en ella poco tiempo, para mi han sido como años. Pero esta vez ha sido diferente. Esta vez es casi de aislamiento pero no provocado, un aislamiento que poco a poco irá a peor llegando seguro a que se borre mi pista del mapa, desapareciendo del mundo.
Parece como si el tiempo se hubiera parado en un preciso instante, en un preciso segundo del reloj que ahora es incapaz de continuar su camino por miedo a marcar la hora incorrecta.
A veces me siento como si estuviese loca hablando en voz alta sin que nadie me escuche o me de una señal de que está ahí, detrás de ese muro blanco acolchado que nunca comprenderé por qué lo tengo.

Echo de menos a la única persona en la faz de la tierra que me escucha y me comprende.
Querida amiga mía, ¿dónde te has metido? Necesito verte, oírte, sentirte...

Pregunto por ti todos los días a un hombre con bata cada vez que viene a darme unos caramelos blancos (nunca sabré a que saben exactamente).
Él me responde que nunca más te volveré a ver, que te has ido para mi beneficio, pero eso yo no lo creo.
Él me miente, porque sé que tú nunca harías eso pasase lo que pasase.
Te echo de menos. Por favor vuelve pronto. Necesito verte y hablar con alguien que me comprenda realmente no con personas con batas blancas que me dicen "Sí, sí" a cada cosa que les digo y después por las espaldas me ponen de loca.
Vuelve. Los días sin tu compañía se me hacen eternos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares