viernes, 1 de julio de 2011

A veces las dudas pueden conmigo.

Dudas, dudas y más dudas...
Es un cuarto oscuro iluminado solo con la debil luz de una pequeña bombilla casi fundida.
En tu cabeza lo unico que existe en ese preciso momento son dudas, sentimientos confusos y recuerdos borrosos. En definitiva un explosivo "coktail" de dudas y más dudas.
Elevas la cabeza y en la minúscula claridad de la luz divisas una silueta de una persona, de un chico exactamente, y con cierta curiosidad te acercas a él para saber quién es.
Estás justo a su lado pero no eres capaz de saber quién es exactamente porque su cara se encuentra entre sombras. Y con voz no asustada pero sin con cierto temor preguntas:
- ¿Quién eres?
- Quien sea yo no te tiene importancia
- Pero entonces ... ¿qué haces aqui, qué es lo que quieres?


Al preguntar eso se hace un silencio muy incomodo y extraño pero tras unos segundos responde ...
- Él te quiere aunque no te lo creas, aún no sabe cuanto lo hace, pero él te quiere de verdad.


Ante esas palabras te quedas confusa preguntándote quién me queria y qué ha venido todo esto. Y cuando vas a preguntarle a ese chico levantas la mirada, -No está! pero como a podido...- y lo único que ves es una pequeña bruma pero esa silueta tan extraña pero a la vez tan familiar no está, ha desaparecido.
Mientras tanto comienzas a caminar hacia un destello de luz como la luz de la bombilla anterior y al darte la vuelta para mirar la otra, ésta ha desaparecido por lo que sigues hacia la otra cruzando toda esa profunda oscuridad de la sala.
Llegas alli y te sientas en el suelo para poder pensar y tragarte todas esas palabras que aquella extraña persona te acababa de contar.
De repente sientes una mano cálida en tu hombro; te giras para ver quien puede ser y al observarlo le reconoces. Una extraña sonrisa sale de tu boca, es una sonrisa que expresa alegria al verle pero temorosa porque no sabes que hace aqui en este lugar tan desolador y remoto.
Y antes de poder articular una sola palabra él te susurra al oído:
- Nunca te des por vencida, no te rindas por culpa de las derrotas y sufrimientos que pasarás. Se fuerte y nunca bajo ningun concepto tires la toalla, sigue siempre tu camino...


Te quedas impresionada por sus palabras y cuando vas a preguntarle el porqué de sus palabras, él ha desaparecido. -Otra vez- piensas -Como el anterior-
Te derrumbas en el silencio de la noche, porque pensando y pensando has averiguado un podo de todo este quebradero de cabeza y al recordarlo revives todos esos momentos vividos y definitivamente dices en voz alta, casi gritando:
- Nunca más volveré a creer en el amor de verdad.


Y te echas a llorar como una niña pequeña a la que le han roto su muñeca preferida, y de repente notas algo en tus manos, notas algo suave y blandito. Giras a mirarlo y observas sorprendida un pingüino, y piensas que alguien se está riendo de ti, pero detrás tuya se escucha una voz débil pero a la vez dulze y muy cálida diciendote bajito:
- No llores, no tienes nada por lo que llorar...
- ¿Cómo que no? Lloro porque sé que no voy a tenerlo nunca más a mi lado junto a mi.
- Tú no eres adivna, no puedes saber lo que puede pasar.
- No, pero eso es lo que pasará, ya no tengo más oportunidades, ya no creo en el amor...


En ese momento ella se acerca hacia la claridad viendo asi su cara, siendo muy familiar para ti. Te coje de la mano y te dice firme pero dulzcemente a la vez:
- ¿Qué fue lo que te dijo el chico que te visitó antes? ¿Que te dijo?
- Que no me rindiese nunca.
- ¿Y qué es lo que has hecho?
- Pero esque es diferente, es...


Ella te hace cayar antes de que pudieses terminar la frase y te susurra algo que nunca olvidarías...
- Haz caso a ese consejo y cree en el amor, ya que aunque tropieces con todas las piedras que existan en el mundo el amor será el empujón extra que te hará levantar y te ayudará a encontrar el verdadero amor...


Al terminar de decirte esto desaparece dejando detrás de si una espesa bruma y una carta diciendo ...
- Ante un bajón... Just Breathe One More Time Again ...y no te rindas pese a lo que pase.
Firmada la carta con un pingüino amarillo sonriente y una bandera de Argentina.


Te despiertas pensando que todo esto ha sido un simple y extraño sueño sin importancia pero al abrir los ojos te encuentras con esa carta y con el pingüino, entonces en tu cara se esboza una amplia sonrisa que hacia tiempo que no se observaba en ti y dices en voz baja para ti misma...
- No me daré por vencida y lucharé por ti hasta que te des cuenta de lo que realmente sientes aunque al hacer lo tus sentimientos no sean los que yo deseaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares