Me podría poner incluso a mí misma de ejemplo. Podría contaros mil y una historia sobre comienzos y finales, sobre nuevas oportunidades y oportunidades desperdiciadas o mal aprovechadas, sobre momentos de máxima felicidad y momentos en los que más deseas es acabar con tu vida para dejar de sufrir de una maldita vez, sobre, sobre…
Podría pasarme horas citándoos ejemplos pero para qué malgastar tanto tiempo en explicar cosas en las que todas tienen el mismo comienzo, la misma explicación.
En definitiva, para ser lo más precisa que pueda ser, todos nuestros comienzos siempre provienen del final de anteriores comienzos. Siempre pensamos que los comienzos que empezamos la mar de feliz nunca acabarían pero todo en esta vida tiene un final, un final que poco a poco se va haciendo visible, a unos les aparece muy pronto y a otros, por lo contrario, parece que su final nunca llegará aunque al final le llegue, dicho sea la muerte.
Por ello no os preocupéis porque vuestro deseado comienzo haya terminado del tal forma, o que haya causa tales efectos, pensad que de los errores se aprenden, por lo que algo de experiencia habéis ganado un vuestro fatídico final.
Sonreíd, já, ya no volveréis a cometer los mismo errores en vuestro nuevo comienzo.

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